Sucesión en la empresa familiar: cinco aspectos a tener en cuenta

Sucesión en la empresa familiar: cinco aspectos a tener en cuenta

La sucesión en la empresa familiar debería ser algo transitorio y sin mayor complicación. Sin embargo, se trata de un tema de vital importancia en cualquier organización familiar que preocupa mucho. De hecho, en ocasiones puede provocar dolores de cabeza, entre otras cosas porque en muchos casos no hay una gestión profesional al 100%. Además, este tipo de empresas suelen contar con estructuras más débiles.

Cuando hablamos de sucesión en la empresa familiar nos referimos al fallecimiento de los socios gestores de la misma o al momento en que estos se retiran de la primera línea de negocio. Tal y como explican en el artículo “Sucesión de la empresa familiar: riesgos, planificación y protocolos” de BBVA con tu empresa,  ante esos supuestos se ciernen nubarrones como los vacíos de poder, las luchas por hacerse con las riendas, la ruptura de equilibrios entre socios, el fraccionamiento del capital social, la falta de preparación de las nuevas generaciones, las problemáticas fiscales, los posibles desacoples entre la nueva estructura social de la empresa… Para evitar estos problemas, hay que tener en cuenta los cinco aspectos que mencionamos a continuación.

Preparar la sucesión con tiempo

En primer lugar, queremos comentar que la improvisación es el peor enemigo para la pervivencia de una empresa familiar. Por eso, lo mejor es preparar la sucesión con antelación.  Lo mejor es confeccionar un protocolo familiar que, tal y como explican desde Sanahuja Miranda abogados, “es el documento en que la familia regula, consensúa y acuerda cómo serán las relaciones entre la empresa y la familia, es decir, como se gestionará el futuro y cómo se gestionará la sucesión de la empresa”.

Diagnóstico

Por otra parte, es importante tener en cuenta que es conveniente diagnosticar la situación de los tres factores que convergen en la empresa familiar, es decir, la familia, la empresa y la propiedad. Por supuesto, no hay que olvidar que todo plan requiere de una visión de futuro, que en el caso de la empresa familiar solo se puede construir si se consideran los sueños y las aspiraciones de los cabezas de familia y de los que controlarán la empresa en la próxima generación.

El talento para la gestión no se hereda

Otro aspecto a tener en cuenta es que la propiedad se hereda, pero el talento para la gestión no. Por tanto, al nombrar a su sucesor, el dueño debe tener en cuenta que la familia no tiene que heredar el cargo aunque herede el patrimonio. De hecho, en muchos casos, lo mejor para evitar conflictos entre herederos o para garantizar la continuidad del negocio, es dejar el timón en manos de un profesional ajeno a la familia. Incluso, la mejor solución puede ser vender la empresa.

La siguiente generación

Para evitar que la empresa acabe en manos de un profesional ajeno a la familia, es necesario fomentar la cultura de la empresa para que los herederos se preocupen de desarrollar una visión a largo plazo, una percepción positiva de la compañía y una voluntad de compromiso. Por supuesto, también es necesario que los herederos se formen en gestión financiera.

Transición progresiva y discreta

Por último, queremos comentar que lo ideal es que la sucesión se haga de manera progresiva y discreta, de manera que se minimice el impacto que pudiera tener entre los clientes, los proveedores y los propios empleados.

 

Más información:

Sucesión de la empresa familiar: riesgos, planificación y protocolos