Seis consejos para aumentar las ventas de tu empresa

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El número de ventas es el principal indicador del desempeño de una empresa. No es el único, pero sí el más directo. Las ventas están ligadas al crecimiento y permiten tener una referencia del estado actual de los negocios.

Está claro que si no se vende, algo falla en el sistema. Las situaciones de crisis resultan especialmente difíciles para algunas empresas, que deben enfrentarse al inmenso reto de equilibrar sus cuentas. Para ello, lo más común es que se eche mano de dos alternativas: reducir la inversión en otras áreas del negocio o decantarse por proveedores con precios más económicos. El problema es que no siempre existe este margen de maniobra. Cuando ninguna de las dos opciones es viable, los directores comerciales aún tienen una salida a las situaciones de crisis. Se trata del aumento de las ventas, una opción que suele presentarse en tres escenarios básicos:

a) Cuando la empresa ha perdido su influencia en el mercado.

b) Cuando la empresa quiere aumentar sus ventas de forma natural.

c) Cuando la empresa empieza a captar sus primeros clientes.

Quiero aumentar mis ventas. ¿Cómo lo hago?

Los primero es elaborar un plan para el aumento de ventas, apoyado, desde luego, en el plan de ventas genérico. Este documento debe trazar la situación actual de la empresa en este aspecto y definir los objetivos de la estrategia. Cada empresa tiene unas motivaciones distintas para aumentar sus ventas. Aun así, las estrategias básicas para ello pueden aplicarse en cualquier contexto. Veamos algunas:

  • Recurre a incentivos:

Un bono o incentivo puede agilizar una venta que resulte compleja. Si el cliente no estaba del todo seguro, se acabará de convencer. Y si su actitud era reacia, oirá con mayor atención la propuesta.

  • Entrega rápida:

Los clientes suelen decantarse por aquellas empresas que garantizan una entrega rápida de sus productos. Muchos no están dispuestos a esperar. Por lo tanto, es importante optimizar el servicio de entrega e insistir en la idea de que la empresa siempre estará disponible ante cualquier eventualidad.

  • Haz fácil el proceso de compra:

Con la compra del producto se completa el ciclo. Pero si el cliente se encuentra con innumerables dificultades para adquirirlo, acabará por desistir y buscará una marca en la que tenga menos dificultades. Un ejemplo de esto son las ventas online, que en algunos casos presentan demasiados pasos.

  • Actualiza tu publicidad:

La publicidad, al igual que los mercados, no es estática. Requiere de modificaciones que puedan aplicarse en ciertos plazos. El asunto consiste en renovarla cada tanto y analizar los efectos que esto produce en los consumidores.

  • Atiende las quejas de los clientes:

Quien deja pasar las quejas, opiniones y recomendaciones de los consumidores está perdiendo la oportunidad de aumentar sus ventas. En cambio, si se atienden como es debido, los clientes se sentirán atendidos y probablemente no irán en busca de otra marca. Las oficinas de atención al cliente son el mejor ejemplo.

  • No vender sólo beneficios:

Muchas estrategias publicitarias redundan en los beneficios que supone adquirir un producto. Y está bien que lo hagan. ¿Qué pasa, sin embargo, cuando alguien decide poner el foco en lo que el cliente estaría perdiendo de no elegir tal o cual servicio? A veces, este sistema de ‘no-beneficios’ es una buena manera para llamar la atención de los consumidores y ganar visibilidad.