Internacionalización de la Empresa Familiar: ¿Cómo afrontarla?

La globalización ha aumentado enormemente la necesidad de las empresas españolas de buscar nuevos mercados en el exterior. La competitividad, que ha aumentado dentro de nuestras fronteras, y los efectos de la crisis que sufrimos desde hace ya varios años, han hecho que las empresas en general y las familiares en particular, hayan visto mermados sus beneficios drásticamente. Por tanto el fenómeno de la globalización, unido al desarrollo tecnológico, afecta a todas las empresas por igual; grandes y pequeñas, de todos los sectores.

Globalización y Empresa Familiar

La aventura de la expansión exterior

En el caso de la empresa familiar, la internacionalización frecuentemente se percibe como una aventura complicada y llena de riesgos e incertidumbres. Se trata de una de las estrategias más complejas por las que una compañía puede apostar. Sin embargo, en muchos casos también aparece al mismo tiempo como uno de los caminos más seguros hacia la supervivencia. Por eso los gerentes de las empresas familiares se encuentran en la exigencia de entender cómo funcionan estos procesos y cuáles son las estrategias para aumentar sus posibilidades de éxito en el exterior sin tomar decisiones demasiado arriesgadas y de las que puedan llegar a lamentarse en el futuro. Las grandes empresas españolas ya se han convertido en compañías globales durante las dos últimas décadas y compiten muy activamente en los mercados exteriores. Mientras que en 1996 estas empresas solo tenían un 3% del PIB invertido en el exterior, en los últimos años esta cifra ya ha superado el 50%. Características de la empresa familiar Las empresas familiares, por su parte, poseen ciertas características que las distinguen del resto de organizaciones y que frenan su posibilidades de internacionalización.

  • Su prioridad no es tanto el crecimiento de su negocio como la supervivencia a largo plazo. Por tanto, asumir riesgos ligados a la expansión internacional no suele ser una prioridad.
  • La sucesión de padres a hijos es un proceso complicado, donde intervienen factores tanto económicos como sentimentales.
  • Las estructuras son poco claras y los roles se solapan, de manera que a la larga son muy flexibles pero dificultan la expansión global.
  • Tienen más dificultades de acceso a la financiación y al conocimiento necesario para iniciar la aventura internacional, ya que no disponen de un grupo de accionistas fuerte que respalde sus decisiones.

Del mismo modo, también cuentan con ventajas que pueden favorecer el éxito durante un proceso tan complejo como la apertura de mercados exteriores:

  • Conocen a la perfección su negocio y les preocupa la calidad de sus productos y servicios y la satisfacción de sus clientes.
  • Tienen un mayor compromiso y visión a largo plazo, así como una cultura empresarial más sólida.
  • Las decisiones suelen tomarse más rápidamente, pues están concentradas en una o pocas personas.

La estrategia de internacionalización Contar con una buena estrategia de expansión es clave. Implica conocer muy bien el mercado de destino y el valor diferencial que se aporta en él como nuevo actor, además de establecer un plan de entrada, bien a través de exportaciones, alianzas con empresas locales o directamente creando sedes en el extranjero. Cualquiera de estas estrategias implicará un cambio en la manera en la que hasta el momento se actuaba en cualquiera de los ámbitos de la organización, desde el marketing a las ventas o la producción y distribución, desde los recursos humanos a la contabilidad. La empresa familiar tendrá que aprender estos nuevos mecanismos y adaptarse rápidamente a los cambios si pretende que su expansión global tenga éxito. Por ello, la preparación de los fundadores y directivos de la organización es vital para que puedan ejercer su liderazgo de forma adecuada a sus objetivos.

 

Fuente imagen: Flickr / Les Chatfield