Tres claves para encontrar ideas creativas

Del mismo modo que los artistas siempre han necesitado la figura de un mecenas para tener la libertad de seguir a sus musas, las personas creativas de las organizaciones también necesitan contar con el apoyo de directivos de cierto nivel jerárquico. Sin su apoyo, muchas de sus ideas quedarán en el olvido.

El apoyo de la dirección no tiene por qué tomar la forma de financiación formal y recursos de personal, especialmente en las primeras etapas del proceso creativo. No obstante, los directivos de alto nivel pueden proporcionar los recursos que los innovadores necesitan para el desarrollo de sus ideas: espacio no utilizado en el que puedan llevar a cabo sus experimentos, pequeñas sumas para equipamiento y ayuda a tiempo parcial, y tiempo libre de sus obligaciones regulares para poder dedicarse a trabajar en su idea.

 

Los directivos, además, también pueden proteger las ideas que valgan la pena de los mecanismos organizacionales que tienden a sofocar estas ideas. ¿Cuáles son estos mecanismos?

 

Una visión negativa de que las ideas no sirven para los clientes existentes

Éste es el síndrome de “la tiranía de los mercados servidos”. El mejor antídoto para combatirlo es recordar que los clientes actuales no son más que un segmento de todo el universo de clientes. Puede que la idea innovadora proporcione la entrada en otro segmento.

Recuerda que también puede ocurrir que aquellos clientes actuales a los que no les gusta la nueva idea en un comienzo cambien de opinión una vez que la idea se haya perfeccionado y evaluado  competitivamente.

 

La nueva idea pone en peligro el negocio actual

Puede darse el caso de hallarse ante esta disyuntiva: “Si hacemos esto, sencillamente acabaremos con nuestras ventas actuales”. Debes tener presente que, si tú no innovas, otro lo hará. Si no acabas tú mismo con tu actual negocio por la introducción de un producto nuevo, eso significa que existe la posibilidad de crear un producto con el potencial necesario para terminar con su mercado cautivo y, en algún momento, alguna empresa de la competencia lo sacará adelante.

 

El mercado potencial parece demasiado pequeño con respecto al tamaño de la empresa existente

Las grandes empresas desestiman muchas innovaciones porque consideran que las posibilidades de éxito son escasas. Es bueno tener presente que muchas innovaciones en sus primeros estadios atrajeron a pequeños nichos y después se fueron expandiendo, a medida que la tecnología fue mejorando y que los consumidores descubrieron nuevos e inesperados usos para ellas. Un ejemplo flagrante de esto fue la investigación de mercado inicial sobre una máquina innovadora denominada ordenador, para la que se preveía una demanda mundial de tan sólo diez unidades dado que los únicos clientes potenciales que se identificaron eran las organizaciones científicas y de defensa nacional. De forma similar, Internet fue inicialmente concebido como un medio de comunicación para las comunidades científica y académica.