Las cuatro debilidades más comunes de los empleados

Las cuatro debilidades más comunes de los empleados

Conocer las fortalezas de los empleados es un factor clave del éxito empresarial, ya que permite aprovecharlas a la hora de cumplir los objetivos de la compañía. Sin embargo, las empresas también deben conocer cuáles son sus debilidades, trabajando con cada uno de ellos para establecer objetivos de mejora. Por supuesto, también los mismos empleados deben ser conscientes de sus propias fortalezas y debilidades para, así, poder potenciarlas en el caso de las primeras, y mejorarlas en el caso de las segundas. Para echar una mano tanto a empleados como a empleadores, hoy queremos hablar sobre las cuatro debilidades más comunes. ¿Nos acompañas?

No saber trabajar en equipo

Una de las principales debilidades de los empleados es no saber trabajar en equipo. Y es que, aunque en ocasiones el individualismo es necesario, en un ambiente laboral todos deben remar para el mismo lado, por lo que hay que dejar el egoísmo a un lado. El trabajo en equipo y la cooperación entre los empleados es necesario en cualquier compañía para alcanzar objetivos comunes. La cohesión interna no solo permite el buen desarrollo del trabajo, sino que es clave en cualquier situación, especialmente en los momentos difíciles.

No saber trabajar bajo presión

Otra debilidad muy común es no saber trabajar bajo presión. Sin embargo, en las empresas de hoy en día es habitual tener que realizar tareas bajo condiciones limitadas de tiempo y llevar una sobrecarga de actividades. Aprender a mantener la eficiencia y la productividad sin cometer errores no es una tarea fácil, pero tampoco es imposible. Es más, en ocasiones la presión puede ayudar a los empleados a sacar lo mejor de ellos mismos, a mantener la mente enfocada, a ser creativos y a ser proactivos. Para trabajar bien bajo presión es imprescindible no dejarse llevar por las emociones y controlar los nervios.

Impuntualidad

Son muchos los empleados que llegan tarde al trabajo, una debilidad que además supone una falta de respeto y demuestra una falta de compromiso hacia la empresa. Cuando hablamos de impuntualidad no nos referimos a los trabajadores que, de manera puntual, llegan tarde por emergencias de última hora o por causas razonables, como tener que llevar a los niños al colegio, sino a aquellos colaboradores que llegan tarde por costumbre. Aunque no lo creas, la impuntualidad puede provocar graves consecuencias negativas en la empresa: puede minar la cohesión de los trabajadores, provocar daños en la imagen de la compañía, causar retrasos en cadena… Una buena solución para este problema es crear una tabla de asistencia y ofrecer refuerzos positivos por semana.

Dificultades técnicas y falta de conocimiento

Por último, queremos hablar sobre las dificultades técnicas y la falta de conocimiento, debilidades laborales muy comunes en los empleados. En este sentido, es importante tener en cuenta que en estos momentos el mundo está dominado por las nuevas tecnologías, por lo que los trabajadores deben estar en sintonía con ellas. Para solucionar este problema es buena idea que las empresas ofrezcan programas de capacitación, aunque los propios empleados también pueden intentar corregir el problema por ellos mismos apuntándose a cursos o autoformándose.

 

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