José Gregorio: “La clave de la felicidad está en la actitud, en cómo decidimos gestionar las cosas que nos ocurren y en las decisiones que tomamos frente a la vida”

José Gregorio: “La clave de la felicidad está en la actitud, en cómo decidimos gestionar las cosas que nos ocurren y en las decisiones que tomamos frente a la vida”

El periodista José Gregorio González, especializado en materias como los enigmas históricos, el periodismo del misterio y el amplio territorio de la salud natural y el desarrollo personal, acaba de publicar “Piensa en positivo, vive en positivo”, una herramienta muy práctica para cultivar el bienestar físico y emocional. Y es que más allá de compilar e investigar anomalías científicas, el periodista también ha centrado su trayectoria profesional en las terapias complementarias y el desarrollo personal.

  • ¿Es difícil ser feliz?

Hay cosas-personas-circunstancias que nos proporcionan momentos de felicidad que resultan muy sencillas, que casi las tenemos de “serie” en nuestro equipaje, por lo que cabría decir que desde ese punto de vista de la sencillez, la felicidad es fácil. Sin embargo somos seres complejos que vivimos en un entramado aún más complejo de relaciones, y ello nos conduce a anhelar cosas y vivencias que terminan distanciándonos de lo elemental, contagiándonos de insatisfacciones. En el querer y no poder, en el desear ser y alcanzar aquello que socialmente se considera ideal o que ha funcionado como modelo a seguir en nuestra familia y entorno más cercano, suele germinar la frustración, el vacío, etc. En ese escenario es en el que “ser feliz” se torna difícil, al menos en apariencia. Hoy sabemos que, al margen de la tendencia genética que es inamovible, y de las circunstancias externas que son muy fluctuantes y de efecto temporal, la clave de la felicidad está en la actitud, en cómo decidimos gestionar las cosas que nos ocurren y en las decisiones que tomamos frente a la vida.

  • ¿Cuáles son las claves del bienestar personal?

Bueno, son varias y algunas pueden variar en función de cada persona, pero en general tener un buen estado de salud física, relacional y ambiental suele ser determinante para todo el mundo. Salvo situaciones concretas de riesgo que requieren de otro tipo de abordajes sociales y asistenciales, la verdad es que esos tres aspectos están al alcance de la mayoría, son accesibles, pero requieren implicación, toma de conciencia y salir de los bucles consumistas, superficiales y multifuncionales en los que estamos atrapados. Comer mejor y de manera más responsable, tener un mínimo de actividad física saludable, dormir mejor, hacer de nuestro hogar o lugar de trabajo un espacio estimulante, saludable y reconfortante, y sanear nuestras relaciones nos pone en el camino de un mayor bienestar. Evidentemente poder tener una vida laboral satisfactoria, con la que estemos conciliados aunque no sea perfecta, también es crucial. Además, unos logros y hábitos mínimos logrado en estos ámbitos fortalecen la consecución de objetivos mayores, nos motivan y empoderan, nos hacen sentir vitales y predisponen a nuevos retos.

  • Pensar en positivo a veces es complicado. ¿Cómo podemos conseguirlo?

Quizá lo complicado no es pensar en positivo, sino mantener ese modelo de pensamiento como predominante en nuestras vidas. Todos pensamos en positivo muchas veces al día, pero al final desechamos esos pensamientos y vencen los negativos, nos distraemos con el ruido constante de las malas noticias, del pesimismo, etc., restándole impacto y protagonismo al optimismo. La buena noticia es que podemos entrenarnos para ser más positivos, por ejemplo, convirtiendo en hábitos la expresión de gratitud, amabilidad, perdón, empatía, el sonreír con mayor frecuencia… También funciona bastante hacer listas o llevar un diario de las cosas buenas que tenemos en nuestra vida y de aquellas otras positivas que nos van sucediendo durante la jornada. Estas listas pueden llegar a sorprendernos, tanto por la abundancias de cosas que contienen, como por el hecho de que quizá en el día a día hemos permitido que una sola cosa negativa esté permanente dando vueltas en nuestra mente, determinando nuestro día, nuestra conducta, etc.

Yo propongo diferentes tipos de estrategias y ejercicios. Por ejemplo, invito al lector a elegir temas musicales que tengan en ellos el efecto de elevarles, de animarles, de darles un chute de energía y motivación… Diariamente podemos recurrir a ellos como si se tratase de una medicación. Otra fórmula es la que denomino “pantallazos”, tan sencilla como poner delante de nuestras narices de forma permanecen mensajes o imágenes que nos generen buen rollo, ya sea en nuestras fundas o salvapantallas móviles, ordenadores, tablón de apuntes o camisetas… Funcionan como recordatorios del estado en el que queremos vivir. Inspirado en las técnicas de los arteterapeutas, también sugiero coger la cámara de fotos o nuestro móvil y todos los días sacar un par de fotos de momentos alegres, de cosas que nos encontremos por la calle, colegio, trabajo, etc., que hayan logrado arrancarnos una sonrisa o inspirarnos esperanza y motivación. Implicarnos en algún tipo de actividad social y comunitaria, o elegir una mala noticia de la prensa y analizarla buscando el lado positivo o la manera de generar cambios capaces de transformarla, también tiene un poderoso efecto sobre nuestra actitud. Con todo ello entrenamos la mirada, focalizamos nuestra mente en esa dirección positiva y bioquímicamente nadamos en sustancias que retroalimentan esas conductas.

  • ¿Qué papel tiene la alimentación en la búsqueda del bienestar físico y emocional?

La alimentación es esencial. Por eso comienzo el libro por atender al templo, al soporte y vehículo de nuestras vivencias, a ese cuerpo que es el que nos permite vivir, experimentar, disfrutar… En Occidente hemos vivido desatendiendo nuestro templo biológico y sólo cuando ya está instalada la enfermedad o los trastornos nos apresuramos a prestarles atención, siempre desde la ansiedad y la búsqueda de soluciones inmediatas. La inmensa mayoría de las patologías, al menos de aquellas que mayor incidencia tienen en nuestras vidas, están conectadas con la alimentación y nuestros hábitos, de tal manera que actuando sobre ambos con criterio y sentido común, estaremos erradicando de raíz varios de los factores que mayor influencia tienen en nuestra infelicidad y malestar. Comer sano es sencillo y barato, pero requiere de voluntad, de fortaleza para vencer la seducción de los alimentos hiperazucarados, de los productos refinados o la inmediatez de los precocinados, que en conjunto ganan terreno a pasos agigantados en nuestra dieta en detrimento de nuestra salud. Comer vegetales y frutas frescas, productos de proximidad especialmente en las carnes y pescados, apostar por lo integral, los germinados, el aceite de oliva, el agua fresca, reducir a su mínima expresión los refrescos, bollería, etc., es lo más aconsejable. No me gustan las prohibiciones salvo que estén estrictamente pautadas por un médico. Prefiero normalizar la moderación. Una salud óptima, por medio de una alimentación equilibrada, son papeletas a favor de un mayor bienestar físico y emocional

  • ¿Es cierto que la decoración de nuestro hogar puede hacernos más o menos felices?

Claro. Más allá de las ideas vinculadas a la tradición oriental del Feng Shui sobre energías sutiles, la realidad es que los colores, materiales y disposición de objetos, mobiliario y electrodomésticos tiene un papel determinante en nuestro bienestar. Ello ha llevado a que la propia OMS hable del síndrome del edifico enfermo para referirse a inmuebles donde las alergias, dolores de cabeza y/o musculares, sensación de agotamiento, problemas inmunológicos, picores y afecciones de la piel, etc., son mucho más frecuentes. La toxicidad de ciertos materiales en cortinas, moquetas, pinturas o muebles, la falta de ventilación suficiente, la carencia de luz solar, la saturación ambiental con aparatos eléctricos, etc, juegan en nuestra contra. Dejar entrar el sol y el aire en nuestras casas, tener algunas plantas en el hogar, encender de cuando en cuando algún incienso natural, sanear con bombillas y aparatos de bajo consumo nuestra gestión energética, desenchufar lo que no usemos, y decorar con criterio en función de lo que esperamos de cada estancia nos ayuda a construir un hogar más sano. Cosas tan sencillas como una pequeña fuente de agua generan un efecto muy positivo en el hogar; también es muy efectivo el evitar decoración cargadas y con ángulos pronunciados, así como colocar en lugares muy visibles fotos o pósters de paisaje con árboles y vegetación, tipo campiña o sabana, tal y como sugieren los expertos en psicogeografía.

  • ¿Cómo podemos hacer para que la zona de estudio o de trabajo sea más saludable?

Debe estar bien iluminada y ventilada, y si la naturaleza del trabajo lo permite, tender a lo diáfano. Hay señales de “alarma” ante las que siempre hay que estar atento, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo: grietas, humedades, olores desagradables, que las plantas enfermen… En esos casos hay que chequear si el entorno está muy sobrecargado de aparatos eléctricos o sí los tenemos muy cerca de nuestro espacio de trabajo. A veces hay que recurrir a un profesional de la geobiología para que nos aconseje. Decorar con mensajes en positivo, con ideas inspiradoras y motivadoras, con algún elemento divertido, también genera ambientes constructivos. Incluso conectar un ionizar de aire lo puede cambiar todo.

  • ¿Qué podemos hacer para que los aparatos eléctricos y dispositivos portátiles no afecten negativamente a nuestras vidas?

En principio, usarlos con cabeza, con moderación. Crece nuestra dependencia y adicción a las tecnologías, así que requiere de bastante determinación y voluntad pues cada vez aumenta el tiempo que le dedicamos a ello. Hay problemas serios de adicción, de falta de concentración, ansiedad e insomnio derivados del uso excesivo de Internet y de las redes sociales principalmente a través de los dispositivos móviles, por no hablar de problemas con la psicomotricidad fina o las cervicales que van en aumento. Nadie cuestiona las ventajas y la manera en la que facilitan y han cambiado el mundo a mejor, pero son una fuente permanente de dispersión, se desatienden las tareas a veces con resultados nefastos, no estamos en el ahora…

En casa debemos optar por desconectar los aparatos que no usemos, cambiar los defectuosos pero en especial alejarlos de las zonas de descanso. Evitemos tener enchufes en el cabezal de nuestra cama, móviles o relojes despertadores conectados en la mesa de noche, dormir con mantas eléctricas o tener potenciadores de wifi y teléfonos inalámbricos en nuestro lugar de descanso.

  • En su libro habla de diferentes terapias personales y de desarrollo personal. ¿Cuáles cree que son las más efectivas?

Me ocupo de algunas técnicas que han demostrado ser efectivas para conocernos mejor y optimizarnos personal y profesionalmente. No son excluyentes, de manera que se puede ir probando con varias. La meditación Mindfulness cuenta con un tsunami de estudios científicos que avalan su efectividad en infinidad de situaciones y al presentarse desprovista de aspectos filosóficos permite trabajar con ella sin prejuicios. Temas como las constelaciones familiares o el eneagrama de la personalidad constituyen poderosos caminos de autoconocimiento y conciliación con nuestras sombras, lo que nos depura y convierte en mejores personas con el consiguiente efecto positivo en otros ámbitos de la vida. Sin embargo, si he de recomendar una herramienta que se adapte como un guante a los lectores de la EAE Business School esa es sin duda la Programación Neurolingüística, una técnica que nos pone en el camino de la excelencia personal y profesional, con una ingente cantidad de aplicaciones prácticas en el campo de la pedagogía, psicología, dirección de empresas, recursos humanos, marketing y ventas, tecnificación deportiva, etc. La PNL saca tu mejor versión permitiendo que brilles al máximo de tu intensidad.

  • En su libro nos propone experimentar el universo a través de la Ley de la Atracción. ¿En qué consiste?

Bueno, digamos que esa es la parte más ¿mágica? del libro. La he dejado para el final ya que, desde mi punto de vista, requiere de una buena dosis de optimismo a prueba de balas, motivación, un aceptable grado de autoconocimiento para definir bien lo que deseamos y concretar nuestras expectativas sabiendo cuales son los recursos disponibles, y al menos un toque de algo que podríamos llamar “fe” pero que un profesional llamaría confianza. La idea esencial radica en que somos capaces de atraer a nuestra vida aquello que realmente deseamos sí realmente focalizamos nuestra intención en esa dirección con claridad y perseverancia. Se trabaja mucho con las visualizaciones, enfocadas a verte y a sentirte con el sueño realizado; también se busca convertir ese deseo bien explícito y detallado en un pensamiento recurrente en tu día a día; la idea de expresar gratitud a la vida, al Universo, a las circunstancias favorables, a la consecución de nuestro objetivo, también es fundamental.

 

  • ¿Podría darle algún consejo a los estudiantes de EAE Business School?

¿Consejos? Dos en uno que van a mejorar tu vida, piensa en positivo y vive en positivo.