¿Es arriesgado provocar un despido disciplinario?

¿Es arriesgado provocar un despido disciplinario?

Tal y como explican desde citapreviainem.es, una web que no tiene ninguna relación con los Servicios de Empleo o la Administración, para poder cobrar el paro, el trabajador no solo debe tener las cotizaciones necesarias, sino que debe encontrarse en situación legal de desempleo, es decir, debe haber perdido su trabajo por razones que no dependen de él: despido (individual o colectivo, procedente o improcedente); fin de un contrato en periodo de pruebas o temporal; suspensión temporal de empleo; reducción de la jornada en un expediente de regulación de empleo; muerte, jubilación o incapacidad del empresario… Así, si el empleado pide la baja voluntaria o rechaza la prórroga de un contrato, no se encontrará en situación legal de desempleo y, por tanto, no podrá pedir el paro. Por eso, algunas personas que quieren dejar de trabajar para cobrar el paro, deciden provocar su despido disciplinario de la empresa. Sin embargo, esto puede resultar muy arriesgado.

Riesgos para el trabajador y la empresa

Es bastante habitual que la empresa y el trabajador lleguen a un acuerdo para simular un despido con causas que se alejan de la realidad para que el trabajador pueda pedir el paro y no reclame ninguna indemnización a la compañía. Se trata de una práctica fraudulenta que tiene riesgos tanto para el trabajador como para la empresa, ya que, en caso de ser descubierta, las sanciones pueden ser considerables. Por eso, algunas compañías se niegan a entrar en el juego. Ante esta situación, algunos trabajadores optan por una tercera vía: forzar el despido. Para lograrlo, comienzan a hacer incumplimientos como llegar tarde, irse pronto, abandonar el puesto de trabajo, rendir menos, tratar mal a los clientes, no ir a trabajar… Una vez la empresa les ha despedido, pueden impugnarlo. Lo normal es que a las empresas no les resulte fácil demostrar los hechos que justifican un despido disciplinario, así que los tribunales suelen darles la razón a los empleados, ya que entienden que son la parte más débil y que la compañía puede querer ahorrarse la indemnización.

Una sentencia pionera

El pasado año conocimos un caso en el que el TSJ de Cataluña daba “la razón a una empresa que se negó a pactar un despido y que, tras el chantaje del trabajador, le despidió”, tal y como recogía Expansión en su artículo “No hay que indemnizar al trabajador que fuerza su despido”. Se trató de una sentencia pionera, ya que el tribunal consideró el despido procedente, por lo que el trabajador no recibió ninguna indemnización. Al parecer, el empleado había solicitado a la empresa tramitar los papeles de un despido, pero la empresa se negó y le indicó al trabajador que pidiera la baja voluntaria, algo que rechazó. Sin embargo, comenzó a cometer fallos y a negarse a realizar su trabajo. Incluso, estuvo meses de baja médica por trastorno de ansiedad. Finalmente, la empresa decidió despedirle. Y aunque en un primer momento se consideró el despido improcedente, el TSJ lo creyó procedente.

Más información:

Citapreviainem.es

No hay que indemnizar al trabajador que fuerza su despido