Cómo aplicar el coaching en la empresa

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El mundo empresarial ha cambiado mucho y muy rápido en los últimos tiempos. Así, hoy en día las empresas deben dejar a un lado los estilos tradicionales y dejar paso a la creatividad y las soluciones rápidas. Y es que las compañías deben enfrentarse a la globalización, la competencia, los avances tecnológicos, y, en general, a mayores exigencias. Para lograrlo, es importante contar con un grupo de personas capacitadas y motivadas. Sin duda, este último requisito es imprescindible para que los empleados puedan ofrecer lo mejor de sí mismos.

Una buena forma de hacer que los trabajadores se esfuercen y rindan es ofrecerles los servicios de un coach que les guíe y les enseñe aspectos fundamentales para el correcto funcionamiento de la empresa. Además, éste les puede ayudar a crecer como profesionales. Como uno de nuestros objetivos es ponértelo más fácil, hoy queremos explicarte cómo aplicar el coaching en las empresas. ¿Nos acompañas?

 

Diferentes fases

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los programas de coaching deben desarrollarse en varias etapas. Así, la primera fase debe ser de análisis de la situación, identificando el tema inicial a trabajar (aunque luego puedan surgir otros), los objetivos que se quieren conseguir y  las razones por las que no se han conseguido hasta ahora. A continuación, el coach o los coaches deberán identificar el plan de acción que, lógicamente, tendrán que ir siguiendo para evaluar los resultados. Debes saber que el coaching puede ayudar a desarrollar diferentes habilidades, gestionar los cambios, encontrar un equilibrio entre la vida profesional y personal, incrementar la productividad, en la toma de decisiones, a la hora de afrontar conflictos, en la mejora del servicio al cliente, en la potenciación de la creación y la innovación, y en la evolución del desempeño profesional de los trabajadores.

 

Coaching empresarial y ejecutivo

Es importante tener en cuenta que el coaching ejecutivo se diferencia bastante del empresarial. Así, mientras que el segundo está orientado a nivel empresa, implicando a trabajadores, equipos de trabajo y mandos intermedios, el primero se centra en los directivos, y más concretamente en las diferentes fases del liderazgo. En este caso, el coach ayudará al líder a descubrir sus puntos fuertes, desarrollar su capacidad para superar obstáculos y aumentar su valor en la organización.

Ejecutivos formados en coaching

La tendencia hoy en día es formar a los ejecutivos en coaching para no tener que contratar este tipo de servicio de forma externa. Además, los coaches internos tienen la ventaja de conocer la empresa a la perfección, tanto en lo que se refiere al funcionamiento como a los empleados. Sin embargo, para que este tipo de coach tenga éxito es importante que el proceso se base en la confianza y la sinceridad. Además, todas las personas implicadas deberán ser responsables. Por otro lado, el líder coach deberá ser capaz de responder a sus superiores sin olvidar las carencias de los empleados. Sin duda, se trata de una tarea complicada.

 

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